Grupo Gubia - Clínica Oftalmológica

Grupo Gubia – Clínica Oftalmológica

Durante el último siglo los modelos de desarrollo globales nos han permitido aproximar la cultura y las técnicas tradicionales de diferentes partes del mundo. Para el sector de la carpintería, un oficio milenario, la combinación de conocimiento es un sinónimo de progreso. De este modo la multitud de recursos a estudiar, experimentar o a poner en práctica su valía han hecho de lo desconocido, productos de actualidad.  

Así ocurre con el proceso de carbonizado en la madera. Su aplicación produce una terminación original y bonita, además de funcional, convirtiéndose en un reclamo y una seña de sofisticación fundamentada en los conocimientos naturales de la antigüedad. Sencillamente se trata de una técnica para preservar la madera que consiste en quemar con fuego la superficie de ésta creando una capa visible de carbón. 

El método ha sido recuperado de la cultura tradicional japonesa, donde se le conoce como Shou Sugi Ban (Sugi es el nombre japonés de cedro). Sus creadores valoraban el material en su estado natural intentando evitar la alteración o contacto con otros componentes o productos. Para ello y por medio del quemado conseguían mantenerlo protegido favoreciendo de manera natural su durabilidad aportándole una protección mayor frente a los agentes xilófagos y hongos, así como a los agentes atmosféricos y el sol.

En la actualidad esta práctica, realizada según su planteamiento original, se lleva a cabo con madera generalmente de pino, abeto, cedro, alerce o fresno, pudiéndose realizar sobre otras especies, en función del uso al que vaya a ser sometido. La dureza de la especie utilizada, incluso las variaciones naturales dentro de la misma especie influyen en el acabado final y su aplicación. Derivado de ello, cada intervención tendrá unos resultados genuinos y únicos que no garantizan la terminación homogénea. No obstante, la superficie debe ser tratada en varias fases para lograr el resultado deseado consiguiendo que la fina película de carbón creada tras el suave quemado de la superficie se encargue de su protección, extrayéndole la humedad y trabajando como un componente químico protector.

El Procedimiento

En función de la aplicación para la que se requiera, la madera presentará muy diversos formatos, desde tablas, tablones, palos, vigas, etc. Para comenzar el trabajo se deben determinar las superficies de exposición a las que se le va a aplicar el quemado. Generalmente, para su uso en exterior, es recomendable que la madera elegida presente una durabilidad natural aceptable, evitando las clases 4 y 5, según la norma UNE-EN 350-2, lo que ayudará a mejorar su comportamiento. Así mismo se debe determinar un diseño y solución constructiva previa que ponga de manifiesto el riesgo a sufrir agresiones externas y como se puede minimizar mediante en el carbonizado. Es aconsejable que las piezas expuestas a la intemperie se quemen en sus cuatro caras.

El quemado

Bien utilizando un soplete de gas butano/propano o mediante hornos industriales. En ambos casos son situaciones que requieren de medidas y protocolos de seguridad específicos, maquinaria homologada e inspecciones técnicas periódicas.

Una velocidad constante con un tiempo de exposición regular y la misma distancia entre la cara y la fuente de quemado, dará como resultado una mayor uniformidad en el acabado. El espesor de la capa resultante será proporcional a la protección otorgada, pero también a la fragilidad de esta, por lo que es importante tenerlo en cuenta. 3-4mm de espesor de carbón puede ser suficiente (si se utiliza llama de brasa, el acabado será mucho más imprevisible).  

Cepillado

Tan preciso como el quemado debe ser la limpieza posterior del área tratada.  Con un cepillo de cerdas duras, manteniendo una presión constante en el desplazamiento y siempre en la dirección del grano, eliminamos los residuos del carbonizado, antes de enjuagar la tabla con agua. En esta fase se va a definir la superficie resultante, en función del acabado deseado se retirará mayor o menor parte del grueso afectado. A mayor capa retirada, se reducirá la protección que esta ofrece. También ayudará si se ha expuesto al fuego más en unas zonas que en otras, pudiendo homogeneizarlo con el cepillado.

Enfriado

Una vez tratada la superficie se procede a su rociado con agua fría para interrumpir la combustión y enfriar el material. Se debe permitir su completo secado antes de proceder con el último paso.

Acabado en lamas de pino carbonizadas para revestimiento exterior - Grupo Gubia Acabado en lamas de pino carbonizadas para revestimiento exterior – Grupo Gubia

Acabado

Nuestra pieza ya está terminada, con una superficie carbonizada y brillante. Ahora debemos proveerla de un tratamiento final con aceites naturales o un sellador.  A partir de este momento, la manipulación ha de ser cuidadosa ya que la capa de acabado, aunque protegerá a la madera a posteriori, es más blanda que al inicio. Aplicaremos el producto elegido de forma uniforme sobre la superficie, con un trapo o una brocha, siempre en el sentido de la veta. Se retirará el exceso del producto usado dejándolo secar. Y es recomendable repetir esta operación una vez más.  La terminación delicada e irregular no debe estar expuesta a posibles choques o impactos de objetos.

Este tratamiento final, además de intensificar la protección, va a hacer que puedan variar los tonos de la madera, desde un color natural hasta el negro mas intenso. El aspecto final ira en función igualmente de la especie de madera, la profundidad de la quemadura y la fuerza del cepillado. El color puede ser manipulado adicionalmente por el uso de agentes colorantes en lugar de aceite.

Como veis, no es un proceso complejo, aunque laborioso y requiere de cuidadas medidas de seguridad y precisión.

El mantenimiento

El carbonizado puede presumir de un logrado y apreciado envejecimiento natural. Con el paso del tiempo el relieve quemado se mantendrá siempre que no sufra agresiones físicas. Sin embargo, en función de los climas y/o exposiciones la variación será diferente en unas áreas u otras. Por ello el cuidado y mantenimiento en el tiempo en revestimientos, fachadas o vallas pasará por un aceitado que resalte el color y el brillo de la pieza confiriéndole también un nuevo aumento de protección higroscópica. Si el carbón se hubiera desprendido y pudiera resultar de riesgo para el conjunto de la instalación, se recomienda un nuevo tratamiento, incluso in situ, que devuelva la protección completa. 

Si la intervención se sitúa en interior, y como se ha dicho anteriormente, no se golpea o se ataca físicamente, el mantenimiento es mínimo o nulo.

Las ventajas

Los proyectos de ejecución principalmente demandan el matiz estético, pero es relevante recordar que este método permitió mejorar la vida útil de la madera y usar especies autóctonas en construcciones que hoy siguen en pie varios siglos después.

Durabilidad

Aunque el ciclo de vida que se estima para este material será variable en función de los numerosos factores a los que se vea expuesto, soluciones constructivas y la especie de madera, la durabilidad se va a ver siempre mejorada, evitando los ataques de hongos e insectos, así como la degradación del sol. Además, un mantenimiento adecuado puede llevar a nuestros elementos a perdurar en el tiempo, por generaciones.

Impacto ambiental

Además de ser un recurso renovable, se debe certificar la procedencia de la madera de bosques de gestión forestal controlada. En el proceso de carbonizado es inevitable el uso de combustibles fósiles, pero teniendo en cuenta el ciclo de vida del material y la inexistencia de productos químicos en sus procesos, se considera un material sostenible, con una huella de carbono «nula».

Factores meteorológicos

La correcta ejecución mediante soluciones constructivas adecuadas sumadas a un acabado carbonizado hace de la madera un firme recurso frente al agua o las inclemencias del tiempo.  También presenta un buen comportamiento a la foto degradación, provocando el buscado efecto de patina plateada en su superficie con el paso del tiempo. Aunque el acabado permita transpirar la madera, su superficie repele el agua e impide la aparición de mohos. También se ve mejorado el comportamiento ante la propagación del fuego.

Resistencia a insectos y plagas

Este tratamiento no se ve afectado por termitas u otros agentes xilófagos. Si bien en áreas con plagas de termitas no se recomienda la utilización de ningún tipo de carpinterías de madera, por los inevitables ataques, la opción de carbonizado puede ser una alternativa. 

Estética

Variable en colores y texturas, dependiendo de la duración e intensidad de los procesos aplicados, pudiendo ir a soluciones muy dispares.

A pesar de que es un procedimiento con unos resultados admirables incluso con las imperfecciones naturales, la puesta en obra del material debe realizarse bajo pautas que minimicen el posible deterioro de las piezas.

Con la curiosidad que la madera carbonizada despierta, a GRUPO GUBIA nos gusta haceros partícipes de los desarrollos y procesos siempre desde el conocimiento y la experiencia, pero en este caso también a través de la técnica, fundamental para entender los condicionantes y limitaciones de cara a nuestros proyectos.

Quien nos conoce sabe que nos gustan los desafíos, pero, sobre todo, que la madera sea el medio de superarlos y hacerlos tangibles.

 

 

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